perro come hierba

¿Por qué mi perro come hierba? ¿Es seguro?

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Uno de los problemas que agitan el tener una mascota, específicamente un perro, es su sustento. Surgen preguntas familiares como: “¿Cuál es el mejor tipo de alimento para esta raza?” o “¿Este tipo de alimento de los humanos es alergénico para mi perro?” o incluso:

¿Por qué los perros consumen hierbas, son seguras?

El caso de los perros que consumen hierba no es infrecuente. Una parada casual en el césped, olfateando y mordisqueando tras recorrer distancias en un parque puede ser una escena habitual para los dueños de mascotas de vez en cuando. En este artículo se exponen varias razones de este comportamiento natural de los perros.

Valor medicinal

Según Volhard y Volhard (2005), comer hierba es uno de los comportamientos instintivos del perro. Una de las razones relacionadas con este mecanismo es que la hierba protege a los perros de la indigestión y la intoxicación alimentaria al inducir el vómito. A primera vista, tras su consumo, esto puede resultar contradictorio, pero en realidad se considera un mecanismo de purga de los animales.

Las hierbas, en concreto, son de naturaleza emética y provocan reacciones estomacales internas con alimentos indigestos consumidos con anterioridad. Según algunos relatos, los gusanos pueden ser expulsados del huésped a través de la respuesta con el revestimiento de las tripas.

Además, también se ha descubierto que la textura espinosa de las hierbas, induce la irritación con el revestimiento del estómago. Esto se manifiesta cuando los perros consumen hierbas en forma cruda y sin masticar las fibras enteras (Grogan, 2006).

Los pastos no sólo son científicamente ricos en fibra y otros valores nutricionales, sino también en términos de atributos organolépticos. Este sabor es realmente bueno para los perros y puede satisfacer las necesidades dietéticas, incluso en pequeñas cantidades y con moderación, sin tener que vomitar ya (Becker y Spadafori, 2007). Para la mayoría de los perros, las hierbas son ya un tentempié ocasional.

Otra razón que puede extraerse del mecanismo es que la hierba complementa el organismo con magnesio. Este mineral se encuentra en la clorofila, el pigmento verde de las plantas, que es el lugar donde se realiza la fotosíntesis. La deficiencia de magnesio en los perros está relacionada con un desequilibrio eléctrico en el organismo que afecta a las alteraciones involuntarias de los movimientos musculares (McGreevy, 2009).

Además, los perros también son omnívoros por naturaleza. Esto significa que en su vida devoran tanto carne como plantas. En este sentido, el acto de comer hierbas les resulta automedicante. Este atributo catártico es el comportamiento intuitivo más común que se les ocurre a los dueños.

Los relatos decían que los perros, que se observan relativamente abatidos o intranquilos en un día, se encuentran yendo a los arbustos y comiendo plantas verdes. En concreto, los parches de hiedra venenosa se asocian con el alivio del dolor provocado por la artritis. Esto puede deberse al contenido químico de Rhus Tox de la planta, que se relaciona médicamente con el tratamiento del reumatismo y otros problemas articulares (Volhard & Volhard, 2005).

Naturaleza social

Curiosamente, los perros tienen el instinto de distinguir los distintos tipos de hierbas y sus funciones para el organismo. El pasto de trigo, por ejemplo, es conocido por ser agente de la digestión. Los antiguos registros históricos muestran que una especie llamada Cynosurus cristatus fue acuñada como “hierba de los perros” debido a su compatibilidad natural con los perros, especialmente cuando se sienten enfermos.

Se caracteriza por ser un tipo de hierba con raíces largas y articuladas y fibras pequeñas. Sus valores medicinales están relacionados con la curación de las obstrucciones hepáticas y biliares, así como de las inflamaciones del vientre.

También se ha comprobado científicamente que las semillas de esta especie son poderosas por sí mismas. Otras especies como Tricitum caninum (hierba de trigo rica en fibra) y Agrotis Canina (hierba marrón) también se consumían evidentemente (Berdoe, 1950).

No sólo eso, en el aspecto social de este mecanismo, la esfera de influencia de los perros converge de vez en cuando en cuanto a la hierba de elección a través de la socialización. Los perros pueden comportarse en el proceso de curación de tal manera que se ayudan mutuamente.

En otro experimento social, se observó que los cachorros aprendían a comer hierba observando los comportamientos de su madre. Esto sigue el curso natural del crecimiento de los animales, en el que las acciones de las crías se modelan a partir de sus descendientes. Todavía no se han descubierto otros factores que motiven a los perros a consumir hierbas, por el contrario.

Precauciones de seguridad

Teniendo en cuenta todos estos aspectos, se concluye que las hierbas son, en general, seguras para ser consumidas por los perros. Por supuesto, todo debe tomarse con moderación; no hay problemas de salud asociados a las hierbas en su mayor parte, pero si encuentra que su perro muestra comportamientos inusuales después de su consumo, debe atenderse al consejo de un profesional para averiguar si las posibles enfermedades pueden atribuirse al consumo. Hay que prestar atención a las explicaciones médicas para administrar correctamente los cuidados de los perros.

Además, también es seguro conocer como propietarios de mascotas el proceso de acondicionamiento de las plantas circundantes. Preguntas como: “¿Se empleó una fuerte pulverización de pesticidas o herbicidas en estas plantas?” deben ser evaluadas críticamente antes de permitir que sus perros mastiquen esas hierbas.

Se sabe que los productos químicos tienen diversos efectos secundarios tras su consumo, incluso para los humanos en su alimentación diaria. Este tipo de cosas deben tratarse como un factor importante en el sustento de una mascota.

Además, para asegurarse de que las plantas que consumen los perros están libres de sustancias químicas indeseables, lo mejor es cultivar plantas en sus lugares de interior para que las mordisqueen en cualquier momento y complementarlas fácilmente con carnes en sus cuencos. De este modo, sus mascotas podrán disponer fácilmente de un bufé de verduras.

Además, de este modo, los propietarios pueden hacer un seguimiento instantáneo de cualquier factor presente si se observan comportamientos poco característicos en las mascotas. Comer así puede ser un claro indicio de que las fibras son insuficientes en su alimentación, y como compañero constante, uno debe ser especialmente cuidadoso con su dieta y sustento.

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